Cuando las entrañas de la Tierra dejaron de arder y dieron… fruta

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Publicado: 28 de junio 2018

Nombre de la autora: Lola Hierro

Publicado por: El País

Cien pares de ojos se posan sobre Emmy Shamiemah. Se dispone a pronunciar su primera conferencia en tierras extranjeras, pero parece serena. Observa el tendido desde el escenario, sonríe en silencio; en realidad, ya ha hecho esto muchas veces. Su impoluta presencia —manicura nacarada, velo de seda color salmón que cubre su cabello, (como ordena la fe musulmana que profesa) y un elegante broche dorado con perlas del tamaño de canicas— reafirma la sensación de seguridad que emana. Shamiemah está en el Oslo Tropical Forest Forum, un evento bianual organizado por el Gobierno noruego en el que durante dos días se analiza el estado de los bosques del planeta, tan importantes en la lucha contra el cambio climático porque retienen dióxido de carbono, uno de los principales causantes del calentamiento global.

Shamiemah ha viajado desde Indonesia, un país con uno de los ecosistemas más ricos del planeta pero que también es el quinto emisor mundial de gases de efecto invernadero y sufre una de las mayores tasas de deforestación del planeta: entre 2001 y 2017 ha perdido 24,4 millones de hectáreas, el 12% de superficie forestal, según los últimos datos de Global Forest Watch. Esto se debe, fundamentalmente, a la quema de la selva. Ya sea por parte de la industria papelera o de las de aceite de palma y de caucho que luego cultivan en ellas para producir elementos de alimentación, cosmética y agrocombustibles consumidos en todo el mundo y, especialmente, en los países desarrollados.

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